Por qué los psicólogos recomiendan cocinar en una cita: más allá del encanto

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Cocinar juntos en una segunda o tercera cita no es sólo una linda idea: es una forma sorprendentemente efectiva de evaluar la compatibilidad y establecer una conexión, según los expertos en relaciones. La práctica aprovecha la psicología humana fundamental y ofrece un entorno de baja presión para observar cómo un socio potencial maneja la colaboración, el estrés y la responsabilidad básica.

La ciencia de las comidas compartidas

La psicóloga Deborah Gilman, Ph.D., explica que las tareas compartidas como cocinar activan los sistemas de vinculación del cerebro, aumentando la oxitocina y la dopamina, las mismas sustancias químicas que se liberan durante el romance temprano e incluso cuando se interactúa con cachorros. Este efecto neurológico sugiere que trabajar juntos en la cocina puede acelerar los sentimientos de cercanía y atracción. No se trata sólo de la comida; se trata de la experiencia compartida.

La tendencia no es nueva. En 2023, la aplicación de citas Tinder se asoció con HelloFresh para promover recetas para citas nocturnas, destacando que el 81% de los estadounidenses ven ofrecer una comida casera como una señal de que una relación se está volviendo seria. Mientras algunos esperan hasta la quinta cita, otros, como el amigo de un periodista, avanzan más rápido y utilizan suscripciones a kits de comida para agilizar el proceso. El método podría ser debatido, pero la intención (crear una experiencia de unión) sigue siendo la misma.

Posibles peligros: cuando cocinar resulta contraproducente

Si bien son efectivos, los dátiles para cocinar no son infalibles. La terapeuta matrimonial y familiar autorizada Melissa Legere advierte que una gran ansiedad en torno al desempeño o el control puede convertir la cocina en un campo de batalla. El perfeccionismo, las luchas de poder o simplemente el estrés pueden descarrilar la experiencia. Sin embargo, esto también puede ser algo bueno.

“Es una lectura en tiempo real sobre el estilo de comunicación de una persona, su respuesta al estrés y si considera que “limpiar sobre la marcha” es una virtud o una conspiración”, argumenta Gilman.

Una cocina desordenada (o peor aún, un comportamiento pasivo-agresivo ante los platos sucios) puede revelar incompatibilidades más profundas desde el principio. Si una pareja no puede soportar el calor, el ajo o el trabajo colaborativo sin tomar el control, podría presagiar problemas similares en otros aspectos de la relación.

Una prueba brutal pero precisa

En última instancia, cocinar juntos es una forma práctica de evaluar socios potenciales. Evalúa cómo manejan la responsabilidad compartida, se comunican bajo presión y respetan los límites. Si una cita deja los platos amontonados en el fregadero o pierde la paciencia por una comida quemada, es una señal clara de qué esperar emocionalmente. La cocina, en este contexto, se convierte en un microcosmos de una relación futura: si no limpian literalmente lo que ensucian, ¿cuáles son las posibilidades de que lo hagan emocionalmente?

Cocinar en una cita no se trata solo de la comida. Se trata de previsualizar una dinámica. Si no funciona, no dudes en “cortar” la conexión y buscar a alguien que pueda soportar el calor.