El riesgo oculto de caries en su cajón de refrigerios: por qué las galletas de queso son tan malas como los dulces

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A menudo se piensa que las mayores amenazas a la salud dental son obvias: refrescos azucarados, caramelos duros y dulces pegajosos. Pero los dentistas descubren cada vez más que un refrigerio aparentemente inofensivo (galletas de queso como Goldfish, Cheez-Its y conejitos de queso cheddar) puede ser igual de dañino, si no más, para el esmalte dental.

La ciencia detrás del snack

El problema no es el sabor del queso en sí; son los carbohidratos refinados. La harina de trigo enriquecida y los almidones de estos bocadillos se descomponen en azúcares simples cuando se mastican. Estos azúcares alimentan a las bacterias orales, que luego producen ácido que erosiona el esmalte dental. Los dentistas informan haber visto más caries relacionadas con estos refrigerios de lo que muchos esperan, especialmente en los niños.

“Como dentista, veo esto con más frecuencia que las caries relacionadas con los dulces, y eso sorprende a los padres”, explica la Dra. Catrise Austin, dentista cosmética de la ciudad de Nueva York.

El problema se ve agravado por el hecho de que estas galletas tienden a pegarse a los dientes, proporcionando una fuente prolongada de alimento para las bacterias que causan caries. La Dra. Fatima Khan, fundadora de Riven Oral Care, señala que la saliva es crucial para neutralizar los ácidos y remineralizar los dientes, pero las galletas saladas pueden disminuir la producción de saliva, exacerbando el problema.

Por qué las galletas saladas pueden ser peores que los dulces

Si bien los caramelos pegajosos como los caramelos tienen fama de adherirse a los dientes, muchos dentistas argumentan que las galletas saladas pueden ser más problemáticas con el tiempo. Los dulces a menudo se consumen de una sola vez, mientras que las galletas saladas se suelen mordisquear a lo largo del día. La exposición prolongada a azúcares a base de almidón brinda a las bacterias más oportunidades de dañar el esmalte.

El Dr. Hiren Bhatt de Alton Dental señala que los padres a menudo subestiman los peligros de los refrigerios con almidón como los pretzels, las patatas fritas y el pan blanco. Estos alimentos crean un caldo de cultivo para las bacterias, lo que provoca la acumulación de ácido y caries.

Protegiendo tu sonrisa: cómo comer bocadillos de forma más inteligente

La buena noticia es que no es necesario que elimines estos bocadillos por completo. Los dentistas recomiendan algunas precauciones simples:

  • Limite el consumo a las horas de las comidas: Evite comer galletas saladas durante el día.
  • Bebe agua: La hidratación ayuda a eliminar las partículas y estimula la producción de saliva.
  • Espera para cepillar: El esmalte se suaviza temporalmente después de la exposición ácida. Cepíllese 30 minutos después de comer un refrigerio, no inmediatamente.
  • Cepillarse dos veces al día y usar hilo dental diariamente: Mantenga buenos hábitos de higiene bucal.

Más allá de las galletas saladas: alternativas más saludables

Si se le antoja un refrigerio crujiente, considere alternativas que apoyen, en lugar de dañar, sus dientes. El queso real (como el queso en tiras) no contiene almidones dañinos, y las verduras crudas como los palitos de zanahoria y el apio ofrecen un crujido satisfactorio sin los mismos riesgos. Los frutos secos también pueden ser una buena opción, siempre que no te resequen la boca.

En última instancia, los carbohidratos refinados contribuyen a la aparición de caries, pero la conciencia y la moderación pueden ayudar. Al estar al tanto de la higiene bucal, limitar los refrigerios y elegir alternativas más saludables, podrá disfrutar de sus refrigerios favoritos sin comprometer su sonrisa.