Por qué los monos abandonan a sus crías: la historia de Punch y la maternidad de los primates

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La historia de Punch, una cría de macaco japonés abandonada por su madre en el zoológico de la ciudad de Ichikawa, ha capturado corazones en todo el mundo. Nacido en julio de 2025, el caso de Punch plantea una pregunta vital: ¿por qué las madres a veces rechazan a sus hijos? Si bien es poco común, el abandono infantil ocurre en primates, y comprender las razones detrás de esto arroja luz sobre las complejas realidades del comportamiento animal.

Maternidad en primates: un fenómeno raro pero real

Las madres primates suelen ser tremendamente protectoras y atentas. Expertos como John Mitani, ecólogo del comportamiento de primates, enfatizan que las madres macacas mantienen fuertes vínculos con sus hijas a lo largo de generaciones. El abandono, por tanto, es una anomalía. Sin embargo, las circunstancias pueden cambiar esto.

Estrés, madres primerizas e instintos de supervivencia

Los casos de abandono son más probables en cautiverio, particularmente cuando las madres están estresadas. Punch nació durante una ola de calor, que puede haber aumentado la presión ambiental sobre su madre. Alison Behie, antropóloga biológica, explica que las madres pueden priorizar su propia supervivencia y reproducción futura, especialmente si un bebé tiene pocas posibilidades de sobrevivir en condiciones difíciles.

Las madres primerizas (primíparas) también son más propensas al abandono, ya que la maternidad es una habilidad que se aprende con el tiempo. Mitani señala que la educación y el entorno social de la madre influyen: ¿recibió la orientación adecuada de su propia madre o de sus compañeros?

La dura realidad de lo salvaje

En la naturaleza, los niños abandonados sin atención materna enfrentan perspectivas sombrías. Sin leche, a menudo mueren. Incluso si sobreviven al destete, enfrentan tasas de mortalidad más altas y una mayor agresión por parte de otros monos. Las jerarquías de dominancia determinan el acceso a los alimentos y los niños abandonados se encuentran en el último lugar.

Sin embargo, a veces se da el cuidado aloparental –en el que personas que no son madres brindan apoyo–, especialmente por parte de familiares o asociados cercanos. Incluso los hombres adultos pueden intervenir ocasionalmente. Aún así, el cuidado materno es fundamental para la nutrición y la socialización.

La lucha de Punch por integrarse

Después de ser reintroducido en su tropa en enero, Punch luchó por encajar y en ocasiones enfrentó la agresión de macacos mayores. Aunque el zoológico informa que la tropa se está acercando a él, el incidente destacó los desafíos de la integración social. Videos de una mujer adulta aparentemente intimidando a Punch circularon en línea, lo que generó preguntas sobre su bienestar.

El zoológico aclaró que la hembra adulta estaba protegiendo a su propia cría de los intentos de Punch de participar, y esa agresión es normal en las sociedades de macacos. Las mujeres dominantes imponen jerarquías, incluso en los bebés.

El panorama general: los primates como animales salvajes

A pesar de la historia de Punch, es fundamental recordar que los primates son animales salvajes, no mascotas. Las historias virales pueden impulsar el comercio ilegal de mascotas, provocando una disminución de la población. Apoyar a los zoológicos y centros de vida silvestre que rehabilitan y cuidan a estos animales es la forma más eficaz de ayudar.

En última instancia, el caso de Punch subraya la fragilidad de la maternidad de los primates y la compleja interacción entre la biología, el medio ambiente y la dinámica social. Si bien es desgarradora, su historia también resalta la importancia de los esfuerzos de conservación y el cuidado responsable de estas extraordinarias criaturas.